En la calle 43 reside un viejo amigo, a quien visito a solas al apartarme del ruido.
En la calle 43 se ha olvidado Cupido, harto de amores cobardes que apostaron al derribo.
En la calle 43 son hermosos los días soleados, aun cuando los visitantes se mantienen alejados.
En la calle 43 vive un imperfecto humano, que ha pedido perdón pero más ha perdonado.
En la calle 43 empezaré mi retiro, mudándome a las subsiguientes hasta llegar a mi asignado destino.