La fría brisa de otoño acaricia a los comensales. Están los que se quieren, mas no los que alguna vez fueron necesarios. La vida lo hace fácil, como las estaciones del año: cada quien llega y se va cuando le corresponde.
¿Extrañar? Quizás no sea tan fácil, más cuando no se quiso estar. Sin embargo, se siente el susurro de la brisa que, a pesar del calor presente, dice que ya no volverás.
Respira, levanta tu copa y toma un trago. Felicidades: ya volvimos al punto muerto.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario